domingo, 15 de noviembre de 2015

ESTÉTICA TOMADURA DE PELO


Es la expresión que mejor define el espectáculo que el Circo de los Horrores ofrece estos días en Madrid bajo el título de Cabaret Maldito. Un espectáculo que se sustenta en una cuidada y hermosa escenografía y unos cuantos números acrobáticos de considerable dificultad que son lo único salvable de una función que parece concebida para insultar la inteligencia del espectador.


Un humor burdo, soez, que se basa en el insulto, en la desacreditación y en la humillación del espectador, al que hacen participar en la representación de una manera, a mi modo de ver, bochornosa (llegaron incluso a bajarle los calzoncillos a uno de los muchachos que subieron al escenario y a llamarle gilipollas a otro). 

Chistes fáciles al más puro estilo “caca, culo, pedo, pis”, topicazos sobre el carácter de españoles, argentinos o portugueses, consabidos gags sobre políticos (“esos rojos perroflautas”) o fútbol (por supuesto, Christiano y Messi no podían faltar en ellos) y arengas a los espectadores para convertirlos en “cabras, ya que estamos en el pueblo”, son solo algunos ejemplos de esta feria de los horrores (que hace honor a su nombre, eso sí, por lo horrible que resulta) en la que el ingenio brilla por su ausencia. Decepcionante, pero eso sí: concebido para hacer caja.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me has dejado de piedra. Estaba pensando ir pero ahora mismo no sé qué pensar.
    Gracias por tu opinión.
    ¡Un saludo!

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    1. Hola Reich

      Uff, a ver, a mí me pareció tan horroroso que no se lo recomendaría ni a mi peor enemigo, pero también te digo que un buen sector del público estaba encantado y jaleaba cada numerito con entusiasmo, claro que el mismo entusiasmo ponen muchos en los consabidos programas de Telecinco y a mí me espantan… Ya se sabe: para gustos los colores.

      A mí me parece que se puede hacer un espectáculo divertido y provocador sin necesidad de dirigirse a personas concretas del público con apelativos como “el pajillero”, “el gilipollas”, “las de la tijera”, “la guarra” o “el rojo” (en el sentido peyorativo de la palabra).

      También creo que se puede interactuar con dicho público sin necesidad de levantarle la camisa a la espectadora que has subido al escenario (que tiene derecho a llevar lencería sexy debajo, o una faja de cuello alto o no llevar nada, al fin y al cabo estamos hablando de su intimidad), de bajarle los calzoncillos a otro al que has invitado a despelotarse para ganar una copa gratis o de tumbar a un actor (enano) medio desnudo sobre el regazo de la citada espectadora y colocarle después entre las piernas de la misma con movimientos que simulaban que le estaba lamiendo sus partes íntimas (yo me hubiera sentido super violenta, la verdad).

      Tampoco le encuentro la gracia a chistes tan típicos como “Christiano es el único portugués guapo y Messi el único argentino que se calla la boca” o “sois todos unos rojos que vais de ecologistas y luego tenéis un Volkswagen” (un poquito de ingenio estaría mucho mejor).

      Y un consejo, si al final decides ir compra la entrada más barata posible (hay ofertas por ahí por unos 15/16 euros) y alejada del escenario, ya que la visibilidad es buena prácticamente desde todo el recinto y te ahorrarás estar tan violenta como para no disfrutar de las cosas buenas del show (la escenografía, que es espectacular, los números acrobáticos, que están muy bien, y la voz de la cantante en los números musicales). Ten en cuenta que cuanto más adelante te pongas más posibilidades tienes de que te saquen al escenario o te ridiculicen para arrancar unas risas al respetable.

      ¡Un saludo!

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