miércoles, 24 de abril de 2013

La Literatura española en los años 40: la posguerra




A)    LA POESÍA DE POSGUERRA

La poesía de los años 40 viene marcada por las siguientes tendencias:

A)    Poesía de evasión, de carácter formalista: corriente cultivada por los autores de la "Generación del 36", que revalorizan las formas clásicas de nuestra tradición poética y hacen una poesía intimista. Estos autores expresan poéticamente el optimismo y la tranquilidad de los vencedores tras la Guerra Civil, es una poesía arraigada que de temas religiosos y belleza neoplatónica evolucionará hacia la intrahistoria cuando la pérdida de influencia de la Falange los desencanta políticamente.

B)     Poesía desarraigada: en 1944 surge la ruptura con la publicación de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y la fundación de la revista Espadaña. Los poetas desarraigados presentan la angustia del hombre que sufre las consecuencias de la guerra con un lenguaje coloquial y directo que busca el compromiso, si bien ellos no encuentran ningún punto de arraigo que dé sentido a la existencia.

C)     El surrealismo de Aleixandre: en 1944 publica Sombra del paraíso, libro de corte neorromántico en el que el autor se vale del lenguaje surrealista para exponer la problemática del hombre de su tiempo. Su influencia fue notable ya en muchos autores de esta década, como Cela. 

B)    LA NARRATIVA DE POSGUERRA:

·          Características:

-          Los jóvenes novelistas no tienen puntos de referencia próximos, con la excepción de Pío Baroja.
-          Se publica y se lee mucha novela, tanto de autores no innovadores como de autores relevantes, cuyas primeras obras se publicarán en estos años (Cela, Delibes, Torrente Ballester, Ana Mª Matute o Carmen Laforet)
-          Se crea el Premio Nadal, que servirá impulso a la creación porque dará a conocer obras de la gran literatura de estos años.
-          Reducida diversidad temática: no llega la influencia del exterior y, debido a la censura, hay temas que no se pueden tocar (por ejemplo, el tema de la guerra). Por ello, muchos autores sitúan sus novelas en las décadas anteriores o se centran en el individuo y sus problemas existenciales.

·         Tendencias:

a)      El realismo tradicional: sin pretensiones innovadoras (Agustí, Mercedes Salisachs).

b)      La novela intimista: casi esteticista, como Marcelino, pan y vino de Sánchez Silva

c)      La novela de humor: que establece un puente con la novela del absurdo de las vanguardias. La cultivan sobre todo los escritores de La codorniz: Miguel Mihura, Jardiel Poncela, Neville, Gómez de la Serna

d)      El realismo existencial: un tipo de novela, también denominada tremendista o neonaturalista, que pretende una renovación formal del género; por ello, predomina un subjetivismo a veces lírico, con intentos por utilizar el monólogo interior y una prosa cuidada pero sin artificio estilístico.
En estas obras vamos a encontrar una realidad atroz, en unos casos llena de crímenes, violencias e injusticias (Pascual Duarte, de Camilo José Cela), en otros de desencanto, rutina o desgarramiento (Nada, de Carmen Laforet).
A través de los personajes, seres perdidos y no exentos de fatalismo, se presentan conflictos propios de la existencia, resaltando la incertidumbre del destino humano.
Los autores de esta corriente sienten predilección por los ambientes miserables y sórdidos y por la descripción detallada de la realidad cruda y áspera.

C)    EL TEATRO 


Podemos diferenciar tres corrientes fundamentales en el teatro de esta época:

a.       El teatro poético o teatro de la palabra: Es un tipo de teatro que se basa en el cuidado por la forma de los diálogos y la búsqueda de ciertas calidades líricas en el lenguaje, a través de una selección de las palabras por sus valores rítmicos, sugeridores, simbólicos, emotivos, sensuales, etc. Su principal representantes es el asturiano Alejandro Casona, que se dio a conocer como autor teatral antes de la guerra y cuya producción se desarrollará mayoritariamente en el exilio. En sus obras, Casona mezcla lo fantástico y lo real y desarrolla tres temas principales (Dios, el amor y la muerte) con un lenguaje plagado de símbolos. Entre sus obras destacan La dama del alba, La casa de los siete balcones, Prohibido suicidarse en primavera...

b.       El teatro de consumo: Un teatro totalmente desligado de la realidad española, que carece de calidad artística y sólo sirve para hacer pasar el rato al espectador. Para ello, utilizan una trama plagada de enredos y desenredos, el chiste fácil y temas como el adulterio o los problemas conyugales que concluyen siempre en un final feliz. Este teatro, que reporta beneficios económicos a empresarios, autores, actores y directores , ha sido cultivado por una larga lista de dramaturgos: José Mª Pemán, Joaquín Calvo Sotelo, Alfonso Paso, José Alonso Millán, Edgar Neville…

c.       El teatro humorístico: La finalidad última de este tipo de teatro no es hacer pasar el rato, o hacer reír con recursos facilones, sino hacer un humor de tipo intelectual conseguido mediante técnicas como las del teatro del absurdo y una expresión cuidadosamente elaborada. Los autores más representativos de esta corriente son:

·         Jardiel Poncela: cuyas obras aspiran a lo inverosímil, a la distracción y a la ensoñación. Para ello se vale de la ironía, los juegos de palabras y las situaciones absurdas de unos personajes tremendamente excéntricos. Entre sus obras más conocidas están Eloísa está debajo de un almendro, Cuatro corazones con freno y marcha atrás.

·         Miguel Mihura: cuyo teatro manifiesta una forma de entender la vida como choque entre individuo y sociedad, utilizando el humor como vehículo para acercarse a los problemas humanos. Su producción se clasifica en tres etapas:

-          Primeras obras, dominadas por el teatro del absurdo (Tres sombreros de copa)
-          Obras en las que predomina la trama y la acción
-          Obras que denotan una preocupación por los personajes.

1 comentario:

  1. muy bueno. aca en argentina no tenemos paginas así. Calité ;)

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