martes, 8 de enero de 2013

Cómo se comenta un texto literario



           Comentar un texto tiene como finalidad explicar qué es lo que el autor dice, cómo lo dice, justificando por qué lo dice así, y qué impresión produce; no consiste, por tanto,  en hacer una lista de sus características, sino en construir un texto propio basándonos en aquel que estamos comentando. Por ello, debemos respetar las normas de coherencia y cohesión para que nuestro texto sea comprendido por aquél que lo lea.

Antes de ponernos a redactar nuestro comentario, debemos realizar una labor de análisis del texto, para lo cual nos fijaremos en los siguientes aspectos:

·         Su métrica, ritmo y rima y las figuras literarias que se emplean en el nivel fónico.
·         Ver qué tipo de verbos se utilizan, en qué tiempo y forma están, qué persona predomina, si abundan los verbos o, por el contrario, lo hacen los sintagmas nominales.
·         Fijarnos en las estructuras sintácticas que usa el autor: frases muy largas o muy cortas, predominio de oraciones coordinadas o subordinadas, si hay ruptura o repetición de estas estructuras… Es importante tener en cuenta las figuras literarias en el nivel morfosintáctico.
·         Analizar el léxico fijándonos en el registro empleado (coloquial, culto, vulgar..) y elaborando los campos semánticos y léxicos fundamentales. Hay que tener en cuenta tanto el léxico como las figuras literarias de tipo léxico-semántico.
·         Analizar cómo está estructurado internamente el texto: ¿en cuántas partes podemos dividirlo?
·     Si el texto es narrativo, recuerda que debes tener en cuenta los elementos literarios de la narración: el narrador, los personajes, el tiempo y el espacio.
·         Elaborar el tema central del texto y, en su caso, los temas secundarios que podamos relacionar con aquél.

Una vez analizados todos estos aspectos, pasaremos a redactar nuestro comentario, para lo cual puede servirnos de ayuda el siguiente guion

1.       Expresar cuál es la idea fundamental del texto, indicando sus características (tradicional o innovador, moral, amoroso, social...). Si es un tópico literario (carpe diem, ubi sunt...), debe explicarse y justificar en relación con el periodo literario en que se localiza el texto. También señalaremos si es un tema habitual del autor o de la corriente literaria a que pertenece: podemos servirnos de alguna coletilla para comenzar nuestro comentario, por ejemplo: " El presente poema expresa el reproche del yo lírico hacia una dama que está en sus pensamientos, pero que no le corresponde y prefiere a otro galán."
2.       Indicar cuál es su estructura interna.
3.       Indicar si nos encontramos ante un fragmento o si es un texto completo y proceder a comentar los distintos niveles del lenguaje:
4.       El nivel fónico: comentario métrico (tipo de verso empleado por su número de sílabas, tipo de rima y esquema de la misma, tipo de estrofa, tipo de poema), ritmo y figuras fundamentales. También podemos hablar de los encabalgamientos si estos son significativos.
5.       El nivel morfosintáctico: especificar el estilo del texto en función de que predominen en él S. Nominales o verbales, y las figuras literarias en este nivel.

-                      Sintagma nominal: si destaca el uso del nombre predomina el estatismo sobre el dinamismo, la frase suele ser más larga, el ritmo más lento. Relacionado con el nivel semántico, hay que destacar si en la significación de los nombres sobresalen claramente los concretos (preeminencia de la objetividad) o, por el contrario, existe una relativa abundancia de los abstractos (en este caso, el texto es fundamentalmente conceptual, lógico; o bien, predomina la subjetividad del hablante). Se tendrá también en cuenta el posible empleo de los afijos, especialmente sufijos de carácter subjetivo (afectivos, despectivos...).

-                      Sintagma verbal: si hay abundancia de verbos, el texto es dinámico, narrativo. La abundancia de formas del subjuntivo denota algún tipo de subjetividad que habrá que precisar, por oposición al modo indicativo propio de la objetividad. El aspecto perfecto es propio de la narración, ordenando temporalmente las acciones, mientras que con el uso del imperfecto éstas se difuminan en el tiempo sin ofrecer precisión cronológica, por lo que es más descriptivo que narrativo.

6.       Nivel léxico semántico: La frecuencia de determinados tipos de palabras, su selección, la riqueza léxica... son elementos importantes a considerar en el comentario de textos, así como las características del léxico utilizado en razón de su origen literario, procedencia lingüística y medio social: arcaísmos, cultismos, neologismos, barbarismos, casticismos, vulgarismos...
 Los valores contextuales, la connotación y los fenómenos semánticos como la homonimia, la polisemia o la antonimia pueden tener también particular relevancia, así como las figuras literarias en este plano.

7.       Concluir nuestro comentario: Al acabar nuestro comentario, es conveniente cerrarlo con un resumen lo más breve posible de aquellos aspectos que más nos hayan llamado la atención por su fuerza expresiva, por la originalidad o novedad de su tratamiento temático, por la representatividad de sus formas y contenidos en relación con el autor, la época, el movimiento literario... Se trata de sintetizar las ideas esenciales de nuestro comentario. No debemos confundir esto con una valoración personal apoyada sólo en gustos estéticos particulares, que son esenciales para el disfrute de la obra literaria, pero que aquí no son relevantes.

 Especificaciones para textos narrativos:

En los textos narrativos tenemos que tener en cuenta también los elementos del texto narrativo:
·         El narrador: si está en primera persona y es protagonista de la historia o sólo un testigo: si está en tercera, distinguiremos entre el narrador omnisciente y el narrador cronista (que se limita a contar lo que ve). En ambos casos, el narrador puede opinar sobre lo que cuenta (subjetivo u objetivo). Aquí podemos relacionar también recursos técnicos modernos, como el estilo indirecto libre (en el que un narrador en 3ª persona transmite los pensamientos más íntimos de un personaje, intercalando su discurso con el de éste sin ninguna marca formal que los separe) y el monólogo interior (en el que el narrador es la mente del personaje en un discurso un tanto caótico que denominamos “flujo de conciencia”).
·         Los personajes: los describiremos según su forma (características físicas o prosopografía, y características psicológicas o etopeya) y según su función (protagonista, antagonista, secundario, ayudante…). Además, hablamos de personajes redondos o planos en función de si tienen o no evolución psicológica a lo largo del texto.
·         El tiempo: donde podemos hablar del tiempo externo (una época, una estación…) y del interno. Este último tiene que ver con el ritmo narrativo: el texto será rápido o lento dependiendo de los acontecimientos y el tiempo transcurrido. Podemos encontrar analepsis (flash backs o retrocesos) y prolepsis (anticipaciones). También podemos mencionar el tiempo subjetivo.
·         El espacio: habremos de señalar si el lugar donde transcurren los acontecimientos (real o fantástico, abierto o cerrado) es importante.

Especificaciones para textos teatrales

·         En ellos distinguiremos entre las acotaciones (que pueden tener más o menos importancia, y ser más o menos literarias o funcionales) y las intervenciones de los personajes en estilo directo. Dichas intervenciones pueden constituir diálogos más o menos rápidos (según las réplicas) o soliloquios. Podemos hablar también de los apartes, que son un caso especial de estos últimos. A través de diálogos y acotaciones habrá que describir a los personajes.
·         Asimismo, podrá existir un espacio implícito (creado a través de las intervenciones de los personajes) y un tiempo implícito, si hay un transcurso temporal sin que se nos especifique a través de un cambio de escena.

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